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Bananas Village Resort: Remoto, privado y lujoso
The Visitor / El Visitante
Mar 27 - Apr 9, 1998
Si algún acontecimiento en especial pudiese ser considerado el generador del desarrollo de Panamá como destino turístico, este sería la apertura del Bananas Village Resort, un nuevo hotel ubicado en la costa del Caribe istmeño.
El resort es, en su totalidad, la creación personal del Sr. Lloyd Smith, corredor de acciones panameño. El Sr. Smith no posee antecedentes en el turismo, ni en la arquitectura, ni en la industria hotelera. No obstante, con este proyecto, el Sr. Smith ha hecho lo ideal, Panamá necesita más lugares como éste. Bananas se encuentra en Isla Grande, la cual ha sido por muchos años un popular escape de fin de semana para los panameños, y donde grupos de cabañas bordean la costa frente a tierra firme, al otro lado de una tranquila bahía.
El Bananas Village Resort, sin embargo, se encuentra del lado opuesto y deshabilitado de la isla. Totalmente apartado y con un ambiente privado, el resort domina su propia bahía, con una playa de arenas blancas en lo que antes era una pequeña plantación de cocoteros.
Las palmas permanecen intactas y, de hecho, los huéspedes podrían sentir cierta ansiedad a la hora de registrarse, pues tendrán que firmar la renuncia del hotel a la responsabilidad de accidentes causados por la caída de los cocos. (La propiedad también ha sido bien dotada de árboles de banano, los cuales, obviamente, no presentan mayores peligros).
Las 16 habitaciones del hotel se encuentran en chalés construidos sobre un verde risco. Cada habitación posee un balcón con vista a la playa. Todo en Bananas es de la mejor calidad, desde los silenciosos aires acondicionados hasta las hamacas del balcón hechas a la medida. En el restaurante de la terraza, se ofrece comidas caribeñas estilo gourmet.
El servicio y la atención son tan detallados, que un huésped bien podría sospechar que se añeja el agua de coco para convertirlo en un trago perfecto. El agua de coco parece hacer efervescencia en la lengua y da en el punto como si fuese una cerveza. La infraestructura e instalaciones centrales del hotel, que incluyen un restaurante con capacidad para 60 personas, una sala de conferencias y una boutique, han sido diseñadas para un total de 42 cuartos. Chalés adicionales serán añadidos según sea necesario. Una de las atracciones es un vikingo rubio de Londres, Martin Cooke, quien administra el programa de salud y recreación. Le hará morir de cansancio navegando en el mar en cayucos y haciéndole disfrutar de emocionantes experiencias submarinas. El Sr. Cooke también podrá prepararle días de campo o excursiones a playas e islas cercanas.
Bajo susurrantes palmeras y sosteniendo una refrescante pipa, el Sr. Smith nos dijo que la premisa básica en la creación del hotel era la privacidad y la exclusividad, lo cual fue asegurado por lo remoto del lugar. Pero, puesto que solo es accesible por mar - un mar muchas veces demasiado agitado para que embarcaciones pequeñas puedan pasar a través del arrecife las dificultades en su construcción eran muchas.
"¿El costo? - bueno, trato de no pensar en eso." Dijo, por ejemplo, que "la arena vino de Punta Chame en el Pacífico, y llegó a la isla en bolsas. El romance del Sr. Smith con Isla Grande se remonta a mucho tiempo atrás. Construyó una casa de vacaciones en un remoto risco de la isla hace 30 años.
"Eso me convierte en el primer habitante blanco de la isla", añadió bromeando. La administración del hotel está en las manos capaces de la gerente italiana Fiorella Schwaller. Las tarifas son extremadamente razonables, tomando en consideración que este es un resort de lujo. También se ofrecen varios paquetes turísticos. El costo por día de una habitación doble por persona es de $60.00, aunque dicha cifra podría reducirse al extenderse la estadía. Para mayor información y reservaciones, llamar al 263-9510.
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